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Depresión post-parto: enfrentar la llegada de un hijo.

El embarazo, parto y llegada de un hijo implican una época de cambios y sentimientos encontrados para la mujer por diversos motivos. En primer lugar por las alteraciones físicas y hormonales propias de ese estado, que pueden generar cambios en determinadas funciones corporales, así como en el estado de ánimo. En segundo lugar, el embarazo supone una alteración de la imagen corporal, que en ocasiones puede ser rápida y brusca. Y en tercer lugar pueden aparecer sentimientos de inseguridad sobre el desarrollo adecuado del bebé, así como el temor a no ser una madre “suficientemente buena”, es decir, a no ser capaz de cuidar del recién nacido, sabiendo satisfacer adecuadamente sus necesidades y demandas.

Además la relación de pareja cambia, evoluciona para pasar a convertirse en una familia, con la aparición de nuevas funciones y responsabilidades, que implicarán un proceso de adaptación vital de ambos.

Posteriormente el parto es el momento más deseado y a la vez más temido durante el embarazo. Implica por una parte enfrentarse al dolor (desconocido si se trata del primer hijo). Y por otro lado, supone también conocer a la persona que, a partir de ese momento, cambiará la vida de la pareja. En la mujer, particularmente, el parto implica, por tanto, enfrentarse al reto de ser madre. La imagen mental que durante el embarazo ha elaborado la madre acerca del “niño ideal” se ve en esos momentos enfrentada con la realidad.

Por todo ello el puerperio es una etapa en general difícil y dura para la mujer, de la que poco se habla, y en la que la madre experimenta un considerable estrés al tener que enfrentarse a una serie de cambios vitales. Nos encontramos por tanto en un periodo delicado, en el que existe el riesgo de desarrollar trastornos afectivos.

Maternity Blues

Durante los primeros días posteriores al nacimiento de un hijo, es posible experimentar una emotividad especial, caracterizada por sentimientos de tristeza, llanto, labilidad emocional. En mayor o menor medida, disminución de la energía, irritabilidad, falta de apetito, dificultades de concentración, insomnio, sensación de aislamiento y ansiedad. Es lo que se denomina Maternity Blues, y parece tener que ver con los cambios hormonales que se producen en la mujer durante el posparto. Suele comenzar durante el segundo o tercer día del puerperio, resolviéndose de manera espontánea durante la segunda o tercera semana tras el parto.

El Maternity Blues es bastante común en las mujeres que dan a luz, encontrándonos con una incidencia en madres primerizas de aproximadamente un 40%. Normalmente estos síntomas desaparecen de forma espontánea sin necesidad de tratamiento. No obstante, si este estado de tristeza y llanto se vuelve más intenso y/o se mantiene en el tiempo, puede suponer el inicio de un trastorno depresivo más grave. La denominada depresión posparto.

Depresión posparto.

La depresión posparto consiste en el desarrollo de un episodio depresivo. Generalmente durante las primeras cuatro a seis semanas después del parto, aunque puede tener su inicio hasta los primeros seis meses posparto.

Se caracteriza por:

  • Sentimientos de tristeza.
  • Incapacidad para disfrutar.
  • Alteraciones en el sueño y el apetito.
  • Cansancio físico.
  • Falta de concentración.
  • Sentimientos de minusvalía, desesperanza y culpa, relacionados con el cuidado del recién nacido.

En ocasiones:

  • Ideas de muerte.
  • Pensamientos autodestructivos.
  • Rechazo del recién nacido.

Entre los factores de riesgo de desarrollarla se encuentran:

  • Antecedentes de trastornos afectivos, como depresión o ansiedad.
  • Sucesos vitales estresantes durante el embarazo: como la ruptura con la pareja, fallecimiento de un familiar cercano, pérdida de trabajo, etc.
  • Escaso apoyo social, sobre todo el proporcionado por la pareja.

Cómo podemos tratarla.

La depresión posparto es un trastorno grave, que ocasiona sufrimiento no solo a la madre, sino que también afecta a la salud del recién nacido, por lo que la detección y el tratamiento tempranos por parte de los profesionales de la salud mental son fundamentales para superarla.

Como ya hemos señalado, la situación familiar y social de la mujer en este periodo es de vital importancia. La falta de apoyo en ese sentido, junto a otros factores, está directamente relacionada con el padecimiento de la depresión posparto. Por tanto, el disponer de una pareja que ofrezca apoyo emocional y material a la madre desempeña una función amortiguadora en la depresión posparto. Así como disponer del apoyo de amigos y familiares que ofrezcan contención y ayuda en las nuevas tareas y responsabilidades. Es fundamental que su entorno esté disponible , y por supuesto que la madre acepte esa ayuda.

Establecer prioridades y mantener expectativas realistas acerca de las tareas diarias, sin autoexigirse demasiado. Que la madre dedique un tiempo al día para ella misma, incluyendo la actividad física (por ejemplo paseando a diario con su bebé). Permanecer conectada con otras madres con las que compartir experiencias y sentimientos ayudará también a la madre a superar esta difícil etapa.

Gloria Martín Higueras  Psicóloga Clínica y Madre. Puede visitarse con ella en Psicólogos Vítalis c/ Compositor Lehmberg Ruiz 5 2· D 29007 Málaga, solicitando una cita en los teléfonos: 952 30 44 77 ó 606 753 590.

Gloria Martín hIgueras Psicóloga Clínica

Gloria Martín Higueras Psicóloga Clínica Programa Acude Vítalis.

 

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